martes, 26 de abril de 2016

¿Y si fuera verdad? ¿Y si como dijo Galeano todos somos pequeños fueguitos?
¿Con qué intensidad brillarían mis días y mis noches?

viernes, 22 de abril de 2016

Aeropuerto de Barajas, tres meses después del primer día.
Con la misma mochila que la acompañó, un poco más gastada y cansada, se subió al metro. A lo lejos un hombre con cara de curiosidad la llamó:
Siéntese, la mochila debe pesar.
Se sentó, Ya es parte de mí, llevamos un tiempo juntas.
Extrañado por el acento, le dijo: ¿De vuelta a casa? 
Le sonrió: A Chile, después de unos meses.
Debe haber sido un viaje interesante, ¿Vas a hacer una tesis, una película?
Quiero creer que lo mío es escribir, tengo ganas de que algo salga.
No hay nada como escribir, seguro que tienes mucho que contar. No soy bueno con los nombres, pero sí con las caras; cuando vea la tuya en un libro voy a sonreír. Escribe, yo voy a esperar para leerte.
Se estremeció, un español desconocido esperaba el libro de su cabeza. Gracias, acá me bajo. Nos leemos.
Buen viaje, te espero.

domingo, 3 de abril de 2016

Y cuando pensé que estaba todo claro, algo se oscureció. 

viernes, 25 de marzo de 2016

Esta noche quise ser quien arrulla con su canto al mar, esta noche quise ser quien vive en sueños y quien muere al despertar.
Esta noche no llegué a ser más que un pájaro, que vuela en soledad esquivando cambios.
Quise ser yo, olvidando que no sé cómo serlo.
Quise decir todo, olvidando que no conozco palabras.
Quise entenderme, olvidando que me convierto en misterios.
Quise decir tantas cosas.
Esta noche solo pude escribir.

miércoles, 22 de julio de 2015

Le gustaba tocar cada milímetro de su cara, incluyendo algunos centímetros que ella prefería que nadie tocara...

(Pero por alguna razón, cerraba los ojos y se olvidaba)

martes, 14 de julio de 2015

Y así, de un segundo a otro, empecé a sentir que ya no pertenezco aquí

miércoles, 8 de julio de 2015

A veces iba con el pelo suelto, le gustaba que el viento lo hiciera bailar y se enganchara en todas partes, de alguna forma la hacía sentir viva...
A veces el pelo se lo tomaba y le gustaba cambiar el ritmo de sus pasos para cambiar el movimiento que su pelo daba con cada paso...
Lo había tenido morado, a veces claro, a veces oscuro... A veces largo, a veces corto...
Y no sabía por qué pero ese día para ella el pelo era vida, su vida.