lunes, 14 de diciembre de 2009

El aleteo de una mariposa se hace constante en el otro lado de la calle, las hojas se arrastran con la ayuda del viento, día oscuro... Paulatinamente se va haciendo de noche y el viento se lleva con toda calma la paciencia de los oscuros ojos que brillan incesantes; así como caen las pinceladas sobre los lienzos se van creando historias y su vez se van transformando, se van viviendo los finales... Los colores se van mezclando, el aleteo de la mariposa se vuelve latente y una lágrima recorre la oscuridad en la intensa inmensidad del infinito.

Las coincidencias no conocen la espera...

El infinito se hace pequeño en sus manos, la luz se vuelve invisible ante sus ojos y comienza a sentir el frío... La llama flameante de una vela es lo único perceptible en el fondo del pasillo, donde cientos de cuadros se unen hasta formar la imagen final al lado de la vela. La vida se escapa de ella en un calmado suspiro. Somos como las cuerdas de un piano, manejables, influenciables.

La espera sólo se vale de la paciencia...

El piano empieza a sonar, en cada nota una nueva emoción. Nuestras almas tienen esencia de marioneta, pero complejo de superioridad. Cada circunstancia nos maneja, cada coincidencia pone en manifiesto la influencia del aleteo de una mariposa, de lo superfluo de los planes, de lo incierta que se ha convertido la suerte. Seguimos siendo como las cuerdas de los pianos, nos dejamos manejar; nos gusta dejarnos manejar. Lentamente cae la primavera sobre las hojas.

La paciencia no entiende al tiempo...

Inherente a la expresión nacen las dudas, como en un cuento para niños todo se va volviendo feliz pero a la vez oscuro, difuso. Esta vez son dos mariposas, que se entrecruzan y forman una, fundiéndose y desarmándose. La razón no entiende a los ingenuos, ella no entiende a la razón. Así como las palabras se van uniendo se van creando los significados. Las flores también la sienten, los árboles empiezan a conocer a la primavera. Todo sucede de forma natural, como el miedo de un gigante en tierra de enanos.

El tiempo no exagera ante el amor...

El miedo le da la esencia a la felicidad, el mismo tiempo que demora un gato en maullar por primera vez se convierte en la vida y muerte de una mariposa; se vuelve en la espontaneidad de la risa, en la transparencia de los cuándo, en la gracia de los porqué... De su boca escapan dos sonidos, uno del aire que por fin escapa de sus labios y el otro de una risa, de esa como nunca rió; de sus manos escapa una flor; se para y comienza a correr, frente a ella un charco de agua, siente los rayos del sol, como una oleada llena de brillos se asoma la primavera; pero no llega sola, ella más que nadie lo sabe... Nunca más va a llegar sola. Una lágrima cae acompañada, una lágrima cae en plena luz de día... Una lágrima cae, pero esta vez lo sabe, es de alegría... Los aleteos se hacen constantes y cientos de mariposas vuelvan sobre ella y desde su pelo, no entiende nada, pero por primera vez no necesita entender…


El amor carece de sensatez...

1 comentario:

Crisan... dijo...

Hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo, mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro, bailarinas silenciosas...


te amo pequeña